Ejercicios para mejorar la técnica en natación

En cualquier deporte, una técnica correcta suele ser la clave para lograr objetivos. Esta se obtiene con práctica constante y consciente de lo que se está haciendo. En la natación la técnica toma una relevancia especial, ya que es esencial para desplazarnos de una manera eficiente en el agua, sin ella, se puede volver una actividad agotadora y frustrante. 

En natación, lo más importante es la técnica. Una vez que consigamos interiorizar los movimientos y ejecutarlos de forma correcta, nos cansaremos mucho menos al nadar.

Debes entrenar para conseguir una técnica de nado perfecta y así poder disfrutar de este deporte que tanto beneficios trae a la salud, al estar catalogado como uno de los ejercicios más completos.

¿Cuándo y cómo entrenar la técnica?

Puedes elegir uno o dos días en la semana para entrenar técnica o dedicar la primera parte de cada sesión del entrenamiento a trabajarla específicamente. Debes ejercitarla en pasadas de 25 a 50 mts (según el largo de la piscina) y luego hay que detenerse, descansar y retomar el ejercicio. 

Para ejercitarla correctamente es necesario hacerlo sin fatiga, de lo contrario los movimientos no serán eficientes y la práctica perderá sentido.

Buscar la mejor posición posible

Conseguir una buena posición implica una menor resistencia al avance. Para ello es clave enfocarnos en la posición de la cabeza, ya que esta determina la posición del cuerpo. Si la levantamos mucho el cuerpo se hundirá. La cabeza debe estar sumergida en el agua de forma paralela a la piscina, pero levemente apuntando hacia delante.

Ejercicio 1: Batida o patada

Una técnica correcta de batida no solo ayuda a propulsarse en el nado, sino que además es clave para estabilizar el cuerpo y evitar que la cadera se hunda. 

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Colócate en posición de nado, extiende tus brazos hacia delante y trata de avanzar solo con la batida. Este debe salir de las caderas, las piernas realizan un movimiento alternado arriba y abajo. Las rodillas deben mantener una flexión leve y los empeines permanecer estirados. Procura conseguir un ritmo constante sin interrupciones

Una vez consigas un buen impulso con tu patada, enfócate en mantener la cadera alta evitando que se hunda. Para este primer ejercicio, una buena manera de perfeccionar la batida es buscando romper la superficie del agua con la planta de los pies.

Más adelante puedes practicarlo con aletas, este accesorio puede ayudarnos a mejorar la técnica ya que contribuye a aumentar la fuerza, la propulsión y la flexibilidad en los tobillos. Las aletas nos obligan a realizar un movimiento más amplio y pronunciado para vencer su resistencia.

Ejercicio 2: La brazada

Ciertamente la brazada es lo que más nos impulsa en el agua. Una buena técnica de brazos nos permite fluir mucho mejor. Una opción para mejorarla es colocarse de pie en la parte baja de la piscina y el torso paralelo al agua y desde esta posición practicar nuestro braceo. 

Ten en cuenta que, la mano debe entrar al agua por delante de la cabeza sin cruzar la línea media del cuerpo y el codo debe estar lo más elevado posible. El brazo flexionado, una vez dentro del agua, se extiende completamente buscando una leve profundidad. Aquí comienza la fase de propulsión, cuando la mano hace un movimiento hacia dentro y hacia atrás empujando el agua. 

Finalmente tenemos la recuperación que es cuando el brazo sale del agua. En este punto, el codo es lo primero que se asoma a la superficie, la mano debe pasar cerca del muslo y luego elevarse e ir hacia delante para reiniciar la brazada.

Ejercicio 3: La respiración

Conseguir una respiración correcta es fundamental para mantener un buen ritmo de nado. Aunque la frecuencia en la respiración es muy personal y depende de factores físicos y de entrenamiento, es primordial que se realice por la boca y esté correctamente sincronizada con la patada y la brazada.

El momento preciso para tomar aire por la parte contraria a la que está el brazo extendido y el brazo del lado por el cual respiras, comienza la fase de recuperación. Procura tomar aire con una gran bocanada y volver a sumergir la cabeza en el mismo momento que el brazo entra al agua.

Nadando con una técnica perfecta

Si consigues ejecutar de forma perfecta estos tres ejercicios, estarás nadando correctamente, lo que se traducirá en menos cansancio, más velocidad y fluidez en el agua. Necesitarás horas y horas de práctica consciente y paciencia. Trabaja los movimientos de forma aislada para luego incorporarlos a tu nado y obtendrás excelentes resultados.